Marta Ibáñez
Cumplimiento normativo
Diez años revisando expedientes de entidades financieras. Coordina la lectura de los marcos KYA y traduce los borradores regulatorios en controles verificables para equipos que ya operan con agentes autónomos.
Empezamos revisando carteras y terminamos revisando algoritmos. La historia de KYA Comply es la de un equipo que aprendió, operación tras operación, que un agente autónomo también deja rastro: mandato, límites, decisiones y silencios.
El protocolo Know Your Agent dejó de ser un borrador. Los reguladores ya piden a las entidades financieras identificar no solo al cliente que abre la cuenta, sino también a cada agente autónomo que ejecuta órdenes en su nombre. Nacimos para cubrir ese hueco: la verificación de sistemas que deciden solos.
Trabajamos con equipos de cumplimiento que descubren a mitad de una revisión que no saben cuántos agentes operan bajo su mandato, con qué límites declarados ni qué evidencia conservan. Nuestro enfoque parte de tres principios que no negociamos: el mandato de un agente debe ser explícito y versionado, la trazabilidad tiene que reconstruir intención y contexto en el momento de la orden, y la entidad debe poder detener al agente cuando el comportamiento se aparta de lo autorizado.
El efecto esperado para quien trabaja con nosotros es concreto: llegar a una revisión regulatoria con evidencia ordenada en lugar de registros dispersos, y saber qué agentes actúan, bajo qué restricciones y quién responde si exceden el mandato.
Detrás del protocolo Know Your Agent hay un equipo que viene de cumplimiento, ingeniería de mercado y auditoría técnica. No somos un despacho que traduce normativa: llevamos años dentro de mesas de control donde las decisiones se toman en milisegundos y la evidencia se revisa meses después.
Cumplimiento normativo
Diez años revisando expedientes de entidades financieras. Coordina la lectura de los marcos KYA y traduce los borradores regulatorios en controles verificables para equipos que ya operan con agentes autónomos.
Arquitectura de agentes
Diseñó sistemas de ejecución algorítmica en mesas de renta variable. Su trabajo se centra en separar la lógica del agente de los controles de la entidad, para que la trazabilidad no dependa del proveedor del modelo.
Auditoría técnica
Ha participado en revisiones donde el auditor pidió granularidad que el sistema no guardaba. Define qué evidencia se conserva por decisión, cómo se versiona el mandato y cuándo se detiene un agente por desviación.
Enlace con reguladores
Mantiene contacto con supervisores durante las consultas públicas. Sigue de cerca los puntos donde la redacción regulatoria todavía deja margen interpretativo y lo traslada a los equipos antes de que llegue la inspección.
Lo que empezó como una revisión puntual sobre agentes algorítmicos operando en cuentas de terceros se convirtió, en pocos años, en una exigencia formal de identificación. Este es el recorrido que siguió el equipo de KYA Comply mientras el marco regulatorio tomaba forma.
Un bróker mediano pidió revisar cuántos sistemas autónomos ejecutaban órdenes en nombre de sus clientes. La respuesta no estaba en ningún registro central: aparecieron catorce procesos distintos, algunos dados de alta como herramientas internas y otros embebidos en plataformas de terceros. Ese inventario manual se convirtió en la primera plantilla de mapeo de agentes.
Durante una revisión de cumplimiento, un supervisor preguntó qué ocurría si el agente operaba fuera de los límites declarados por su titular. No había una respuesta documentada. A partir de ahí empezamos a separar la lógica del agente de los controles de la entidad, y a registrar parámetros de entrada junto a cada decisión ejecutada.
Los borradores regulatorios introdujeron el término y obligaron a las entidades a definir mandato explícito, versionado y límites verificables en tiempo real. Trabajamos con dos equipos de cumplimiento para traducir esos criterios a evidencia técnica que un auditor pudiera reconstruir sin acceso al código fuente del modelo.
La granularidad que pedían los revisores ya no cabía en un informe cerrado. Pasamos a estructurar alertas cuando el comportamiento del agente se desvía del mandato declarado, conservando contexto y parámetros en el momento exacto de la orden. La fricción principal fue de almacenamiento, no de lógica.
Hoy el protocolo distingue entre fallo técnico, desviación de estrategia y actuación fuera de mandato, y cada categoría apunta a un responsable distinto. La redacción sigue dejando zonas abiertas para las entidades, sobre todo en la obligación de detener al agente. Seguimos documentando esas decisiones caso por caso.
La cronología no está cerrada. Cada nueva consulta regulatoria añade un tramo, y cada tramo obliga a revisar lo que ya habíamos dado por resuelto.
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